sábado, 5 de mayo de 2012

VIDEOS DE POSTURAS Y MOVIMIENTOS DEL NIÑO -  MUY INTERESANTE!!

Sonia      http://preescolar.foros.ws/post.php?p=19097#19097

DESARROLLO MOTOR Y POSTURAL AUTÓNOMO

http://www.msal.gov.ar/promin/archivos/pdf/Dllo-motor.pdf

La motricidad cumple dos importantes funciones en la relación del niño con su entorno: la primera, a través de los movimientos expresivos hace posible la comunicación entre los seres humanos –posturas y gestos que acompañan a la comunicación verbal–, la segunda permite los desplazamientos del propio cuerpo en el espacio y la manipulación de los objetos.

Fundamentos neurológicos y sociales de la postura en decúbito dorsal

Si se coloca al niño en decúbito dorsal 1 se observa que desde el nacimiento se muestra competente para mover la cabeza hacia ambos lados, seguir con la vista el movimiento de una persona u objeto y satisfacer la necesidad de cambiosposturales. Sin embargo, en los primeros meses existe una posición preponderante producida por el Reflejo-Tónico-Cervical- Asimétrico (RTCA) por el cual la cabeza se dispone hacia el costado izquierdo o derecho, postura que se corresponde con la extensión del miembro superior e inferior del mismo lado y la flexión del miembro superior e inferior del lado contrario. Esta organización postural, se conoce también como “posición del esgrimista” o del “espadachín”. Aunque la posición decúbito dorsal fue –y es aún– bastante discutida, en la actualidad se recomienda activamente para reducir el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL ). Por otra parte, presenta grandes ventajas como factor de desarrollo, en relación con la posición decúbito ventral.

Desarrollo motor y postural autónomo

Ventajas de la posición decúbito dorsal del bebé

• Cuando el bebé es acostado decúbito dorsal, las agitaciones e impulsos pueden manifestarse efectivamente ya sea como descarga tónicoemocional, como ejercicio funcional o como medio de expresión.
• Puede observar el entorno, regular sus tensiones corporales, moverse libremente, expresar sus necesidades y ubicarse en el espacio concreto.
• El adulto se encuentra en mejores condiciones para significar las expresiones del niño, cimentándose el desarrollo de la comunicación.
• El despertar del bebé resulta progresivo y armónico, facilitándose la regulación autónoma de los tiempos necesarios para pasar de un nivel de conciencia a otro. Puede observarse que los niños se despiertan de buen humor: ya que no necesitan llorar para que alguien los cambie de postura. Suele encontrárselos jugando con sus manos, manipulando las mantas de su cuna, emitiendo sonidos
o simplemente observando el entorno.

La Teoría del desarrollo de la motricidad global. "Dra. Emmi Pikler"

Los estudios demostraron que en determinadas condiciones, los bebés desarrollan entre el decúbito dorsal, el ventral, la posición sentado y la de pie, un sinnúmero de posturas y movimientos a los que Pikler denominó “posturas y desplazamientos intermedios”. Las rodadas, el reptado, el gateo y las torsiones del tronco en posición ventral, preparan la musculatura anti-gravitatoria para las posiciones sentado, de pie y la marcha. Estas posturas inician tempranamente la función de locomoción. En consecuencia, la organización autónoma de la actividad postural se presenta como una puesta en relación de las fuerzas físicas que operan sobre el cuerpo del niño, en función de los estímulos del entorno. 

Desarrollo motor y postural autónomo.
Posturas y desplazamientos intermedios.
Períodos y fases del desarrollo motor y postural según la Dra. Emmi Pikler

En el curso del desarrollo de los grandes movimientos basados en la iniciativa del niño, Emmi Pikler reconoce diez fases determinadas por los desplazamientos y las posturas preponderantes. Estas conductas se integran a las precedentes, configurando esquemas de acción progresivamente más
complejos. Estas fases, que van desde la posición dorsal hasta la marcha estable, constituyen los indicadores que tomaremos para la valoración del desarrollo motor.

FASE 1
Esta fase va desde la postura decúbito dorsal sin motilidad, hasta el colocarse voluntariamente de costado, mantenerse en esa posición y regresar a la posición dorsal. El comienzo de  esta fase se caracteriza por sacudidas, flexiones, extensionesde los miembros y movimientos de rotación de la cabeza, aun sin motilidad. Progresivamente, conforme avanzan la maduración y la organización del sistema nervioso, los movimientos se van haciendo cada vez más controlados hasta lograr la direccionalidad. Puede observarse que aún en la postura determinada por el Reflejo Tónico Cervical Asimétrico, el niño realiza movimientos de rotación de la cabeza. El apoyo sobre una superficie firme le permite explorar y seguir con la mirada un objeto que capta su atención. 

Esquemas de acción de la FASE 1

Esquema I: el niño en decúbito dorsal

Fig. 1: Movimientos cada vez más variados del tronco, miembros superiores e inferiores.


Fig. 2: Empuja con los pies: se desplaza de manera involuntaria, cambia de posición, se desliza hacia atrás.

Esquema II:

 
 

Fig. 3: Se coloca de costado, se mantiene en esa posición y vuelve a la posición dorsal.

 

 
 
Fig. 4: Apoyado sobre la espalda, el niño puede cambiar de dirección dando pasos con los pies, realizando giros hasta de 360º. Empuja con los talones, alcanzando a despegar la cadera y parte del tronco del piso.

Fig. 5: Levanta cada vez más los miembros superiores e inferiores.

La designación “gira de costado”5 es iniciada por la rotación de la cabeza y alcanzada por la acción coordinada del brazo, el tronco y por el movimiento de apoyatura de las piernas. Este es el primer indicador del desarrollo motor que valora la ED IPL . Las primeras manifestaciones pueden observarse entre el 3º y 7º mes, aunque ciertos factores biológicos y del entorno pueden retrasar su aparición.


Sigue consultando la información: http://www.msal.gov.ar/promin/archivos/pdf/Dllo-motor.pdf

Gracias ;)

 













http://www.cosasdelainfancia.com/biblioteca-psico04.htm

El desarrollo motor del niño

El desarrollo motor, que se refleja a través de la capacidad de movimiento, depende esencialmente de dos factores básicos: la maduración del sistema nervioso y la evolución del tono.

La maduración del sistema nervioso, siguen dos leyes: la cefalocaudal (de la cabeza al glúteo) y la próximo distante (del eje a las extremidades). Durante los primeros años, la realización de los movimientos precisos depende de la maduración

La evolución del tono muscular: El tono permite las contracciones musculares y los movimientos; por tanto, es responsable de toda acción corporal y, además, es el factor que permite el equilibrio necesario para efectuar diferentes posiciones.

      
¿Cómo influye el movimiento en el desarrollo del niño?

El movimiento influye en el desarrollo del niño, en su personalidad y en sus comportamientos, en los niños de edad temprana es uno de los principales medios de aprendizaje. La actividad física y la mente se conectan mediante el movimiento, estimulando su desarrollo intelectual, su capacidad para resolver problemas. Por ejemplo, si un bebé desea alcanzar un objeto que está lejos, realizará todo un plan para obtenerlo, gateará e ideará la forma de atravesar los obstáculos que pueda encontrar o irá en busca de la mamá y señalará el juguete que desea para que se lo alcancen. Las destrezas motrices que adquiere el infante, como correr, saltar también favorecerán los sentimientos de confianza y seguridad en él ya que se sentirá orgulloso de sus logros y de sus capacidades. Por estas razones, la psicomotricidad cumple un rol importante y básico en la educación y formación integral de todo niño.

Los elementos de la psicomotricidad se desarrollan paralelamente a las funciones afectivas e intelectuales (pensamiento, lenguaje, memoria, atención), están interrelacionadas y son indispensables para la adquisición de habilidades cada vez más complejas en todas las etapas del niño. Así por ejemplo, el equilibrio, la orientación espacial son elementos de la psicomotricidad necesarios para que el niño aprenda a sentarse, gatear, caminar. La coordinación visomotriz, el esquema corporal, la orientación espacio-temporal, la atención, percepción y memoria son áreas pre-requisito para el proceso de lectura, escritura y cálculo y son consideradas habilidades básicas para el aprendizaje.

Por ello, nuestra ayuda debe ir encaminada a dotar al niño o niña de mayor número de actividades que permitan vivencias tanto en un plano motriz global (caminar, correr, saltar, desplazarse libremente) como en un plano de coordinación manual (coger objetos pequeños, punzar, pintar, escribir). Es importante que estas actividades se brinden en un marco afectivo donde los niños puedan sentirse seguros y los ayuden a encontrar nuevas formas de descubrir el mundo.
  • Desarrollar los elementos o áreas de la psicomotricidad, mediante actividades que permitan el movimiento, el equilibrio corporal, los movimientos cada vez más finos y coordinados del cuerpo.
  • Permitir que el niño conozca su propio cuerpo, las partes de éste, que sea consciente de que puede controlar sus movimientos.
  • Brindarle actividades que desarrollen su orientación espacial, por ejemplo: Dirigirlo hacia una meta y colocar obstáculos en el camino.
  • Realizar ejercicios de equilibrio: balanceos, desplazarse sobre un camino estrecho.
  • Proporcionar juegos y materiales adecuados para el desarrollo del niño.
  • Fomentar la interacción con otros niños y con su entorno.
  • Toda actividad o juego se debe dar en una ambiente de afecto, alegría y confianza, esto desarrollará la seguridad y autoestima de niño.

Los Bebes aprenden a Moverse Solos
Por Cecilia Galli Guevara

 http://www.crianzanatural.com/art/art125.html

Es muy común que ayudemos a nuestros pequeños a moverse y que les enseñemos a sentarse y a caminar. Pero ¿es beneficioso para ellos? Luego de años de estudios, la especialista Emmi Picker concluyó que el desarrollo motor surge de manera espontánea y que las enseñanzas de los grandes pueden no ser lo mejor para los chicos. 

No es poco común que, cuando nace un niño, sus padres, aunque disfrutemos plenamente de cada etapa, imaginemos con ilusión el próximo paso del bebé: cuando sostenga la cabeza, cuando se siente, cuando camine… Y también es muy corriente que “ayudemos” a nuestra cría a hacer movimientos que, por su edad, todavía no puede realizar. Así, por ejemplo, los sentamos protegidos y hasta sostenidos por almohadones para que no puedan caerse, porque todavía no pueden mantenerse erguidos. O, con pocos meses de vida, los ponemos de pie pensando que ellos lo piden, malinterpretando una necesidad del niño de ser llevado en posición vertical para observar el mundo desde esa perspectiva. Pero puede ser que –como observó la pediatra Emmi Pikler en el hogar para niños que dirigió en Budapest– esta intervención no sea necesaria, y que por el contrario sea perjudicial. 

Emmi Pikler (1902-1984) fue una importante pediatra húngara que dirigió el Instituto metodológico de educación y cuidados de la primera infancia de Budapest (conocido como Instituto Lóczy, hoy llamado Instituto Pikler), fundado para bebés que necesitaban cuidados prolongados lejos de sus familias. Creó un sistema educativo basado en el respeto al niño, en el que el adulto adopta una actitud no intervencionista que favorece el desarrollo. 

Pikler estaba convencida de que el desarrollo motor es espontáneo; y aseguraba que, si se les proporcionan ciertas condiciones, los niños alcanzan por sí mismos un desarrollo motor adecuado. El adulto no “enseña” movimientos ni ayuda a realizarlos, y los niños se mueven y se desarrollan regidos por su propia iniciativa. Por otro lado, no se le impide al niño la realización de ningún movimiento, por lo que en este sentido es completamente libre: si un niño que camina quiere reptar y rodar, no hay nada de malo en eso.
¿Pero no es bueno que los adultos “ayudemos” a nuestros niños y les “enseñemos” a realizar los movimientos? A esta pregunta Emmi Pikler respondía que “ayudar” a los niños cuando ellos no están listos para realizar ciertos movimientos por sí mismos es perjudicial. Y explicaba que muchas veces el adulto actúa motivado por la costumbre: estamos habituados a hacerlo, y eso nos resulta habitual. Pero que exista el hábito no significa que sea beneficioso. 

En su libro Moverse en libertad, la pediatra observa varios inconvenientes de esta ayuda modificadora del adulto: 

  • Primero, al poner al niño en una postura que no podría adoptar por sí mismo lo obligamos a estar inmóvil: el niño no puede salir de esa posición. Si, por ejemplo, echamos boca abajo a un bebé pequeño, en contraposición con dejarlo boca arriba, donde puede moverse, tomar sus pies, mirar para los costados, estamos frenando su capacidad de movimiento.
  •  En segundo lugar, las posiciones en las que ponemos a los niños no son normales para él o ella; como consecuencia, la postura de los músculos no es natural, es forzada, y los músculos quedan tensos o con malas posiciones.
  •  Por último, el niño que hemos puesto en una posición a la que no puede llegar solo queda condenado a depender del adulto para cambiar de postura. Estaremos fomentando su dependencia del adulto y frenando su desarrollo autónomo.
  • Además, con intervención del adulto, el niño pierde etapas intermedias de su desarrollo motor, como el reptar (muchas veces cuando un niño que está sentado decide deslizarse para reptar, sus cuidadores lo levantan y vuelven a sentarlo, inhibiendo su voluntad y ejerciendo una prohibición sobre el movimiento) o el gatear, etapas que son necesarias antes de adoptar posturas nuevas y de conquistar destrezas más avanzadas.
    Para permitirles libertad de movimiento a los niños, dice Emmi Pikler, es importante que ellos tengan espacio suficiente para moverse y ropa que les permita mover sus miembros cómodamente. El espacio para los niños debe además ser seguro y estar adaptado a ellos. Y si bien el adulto está siempre junto al niño y lo incentiva a desarrollarse, no debería ofrecerle su ayuda en lo que a movimientos respecta: no se lo sienta, no se lo pone de pie, no se le ofrece un dedo para que pueda sostenerse ni se lo “tienta” con juguetes para que avance. La autora aclara que la no intervención del adulto no se debe a una falta de interés en el niño; por el contrario, los adultos festejan con regocijo el adelanto del niño, como lo harían si ellos hubieran intervenido en el desarrollo de manera activa. Por último, el adulto debe mantener con el niño una relación paciente y respetuosa.

    Pikler observa que los niños que aprenden los nuevos movimientos por sí mismos tienen mejor equilibrio, mayor coordinación, mayor seguridad en sus actividades y por eso son menos propensos a sufrir accidentes. Además, vivencian más “a fondo” el proceso de aprendizaje y tienen mayor seguridad en sí mismos. Sus estudios concluyen que las enseñanzas y la ayuda del adulto no es condición necesaria para el desarrollo motor del niño, y que además pueden perjudicarlo al ponerlo en situaciones para las que no están maduros todavía. 

    Por último, la pregunta obligada: ¿quiénes progresan más rápido? ¿Los niños de Lóczy o los educados según métodos tradicionales? Las anotaciones de Emmi Piker lo develan: luego de comparar sus estudios con seis tablas confeccionadas por especialistas, la pediatra observa que las edades son inferiores en el caso de sus pupilos por lo general progresaban más rápido. Sólo nota atrasos en dos etapas: volverse de la posición ventral a la dorsal y ponerse de pie. La causa del retraso del primer movimiento la atribuye a las circunstancias dadas en su instituto: “el niño sólo realiza este movimiento tras haber aprendido a volverse de la posición dorsal a la ventral”, dice. Y continúa: “El retraso referente a la posición de pie es probablemente debido a una mayor libertad de movimientos, al gran espacio de que dispone para desplazarse reptando (…). El niño que pasa poco tiempo en la cuna aspira más tardíamente a la posición vertical”. 

    Es probable que si estamos acostumbrados a ayudar a nuestros hijos en sus movimientos, nos resulte difícil no precipitarnos a intervenir en su desarrollo motor: uno, como padre, quiere lo mejor para sus bebés; y que aprendan a moverse rápidamente y sin contratiempos puede parecernos parte de ese “darle lo mejor”. Pero informarnos sobre distintas corrientes y estudios referentes a su desarrollo, y considerar darles una oportunidad, puede ser beneficioso para ellos y, como consecuencia, también para nosotros. 

    Etapas principales del desarrollo motor
    Las principales etapas del desarrollo motor, según las describió Emmi Pikler, son las siguientes:
  • En un principio, el niño está echado boca arriba y sus movimientos van haciéndose cada vez más vigorosos.
  • Luego sube un hombro, levanta la pelvis, gira el tronco y se pone de costado.
  • Más tarde aprende a girar para quedar boca abajo. En esta posición puede levantar la cabeza por un tiempo prolongado.
  • Se sostiene con los brazos y más adelante sobre los cuatro miembros. Puede desplazarse rodando y reptando. Por último, aprende a gatear.
  • Es capaz de adoptar una posición semisentado, con una mano apoyada en el suelo. Luego puede mantenerse sentado.
  • Se pone de rodillas con el tronco erguido y luego comienza a ponerse de pie sosteniéndose con algún objeto.
  • Por último, puede permanecer de pie sin sostén, para finalmente aprender a caminar. 
  • Más información
    Instituto Pikler: http://www.aipl.org

    martes, 24 de abril de 2012

    Cómo evaluar el Desarrollo Psicomotor

    Cuándo evaluar el desarrollo psicomotor


    El desarrollo psicomotor se debe evaluar en todo niño que acude a supervisión de salud o control sano. Se recomienda registrar el progreso del niño, detallando los logros observados desde el ultimo control. Éste es también el mejor momento para revisar con los padres la estimulación que recibe el niño y hacer las recomendaciones pertinentes.

    Anamnesis


    En la primera consulta se deben averiguar los antecedentes de la madre, del embarazo y de las patologías perinatales que pudieran alterar el desarrollo.

    • Historia obstétrica: número de embarazos, abortos espontáneos, hijos vivos
    • Historia materna: edad, nivel educacional, enfermedades crónicas, depresión
    • Antecedentes del embarazo: control prenatal, retardo, infección intrauterino
    • Antecedentes del parto: edad gestacional, peso de nacimiento, Apgar, tipo de parto, atención hospitalaria, resucitación
    • Antecedentes neonatales: apneas, ventilación mecánica, síndrome de dificultad respiratoria, hemorragia, sepsis, enterocolitis necrosante, convulsiones
    • Patología postnatal: hospitalizaciones, cirugías
    • Estimulación: quien cuida al niño, quien lo estimula, con qué pautas, como responde

    Examen Físico


    En el examen del niño se deben corroborar aquellos hitos que debieran estar presentes para la edad (Tabla l) y también para las edades inmediatas. Además de ello, se deben examinar los reflejos arcaicos (Tabla 2) Su persistencia mas allá del tiempo esperado de desaparición puede corresponder a una Parálisis Cerebral. Por el contrario, la aparición de las reacciones de defensa (paracaídas) constituye un signo positivo de maduración del SNC. El reflejo de Landau, que aparece cerca de los 3 meses, es también un signo de madurez neurológica. El tono muscular, la postura y los reflejos osteotendíneos son también importantes de evaluar (Tabla 3). Un niño de 6 meses con hipertonía, hiperreflexia y persistencia de reflejos arcaicos nos hace pensar en una Parálisis Cerebral de tipo espástico. Si este mismo niño fue un recién nacido de pretérmino de 28 semanas, tiene ahora por lo tanto 3 meses de edad corregida y su desarrollo es normal.


    Tabla 1: Hitos del desarrollo psicomotor

    Recién nacido:
    Tono muscular y postura flexora, reflejos arcaicos presentes y simétricos, levanta la mejilla en posición prona
    1 mes:
    Fija la mirada en el examinador y sigue a 90 grados, alerta al sonido, se sobresalta, vocaliza en suspensión ventral y mantiene cabeza a nivel del tronco
    2 meses:
    Sonríe en respuesta al examinador, vocaliza levanta cabeza por varios segundos en posición prona, mantiene manos empuñadas gran parte del tiempo, se sobresalta con sonidos fuertes
    3 meses:
    Abre sus manos y las observa con atención, mantiene levantada la cabeza en prono, sigue objetos en plano vertical y horizontal, observa los rostros, afirma por segundos un objeto puesto en su mano, incorpora sonido de consonante "G' (agú)
    4 meses:
    Se ríe fuerte, a carcajadas mantiene la cabeza firme al mantenerlo sentado, alcanza un objeto, lo coge con la palma y lo lleva a la boca, gira la cabeza en busca del sonido, se sonríe espontáneamente
    5-6 meses:
    En supino levanta la cabeza e intenta sentarse en prono, levanta cabeza y tronco y se gira a supino, manotea objetos, los agarra y transfiere de una mano a la otra, balbucea y localiza el origen del sonido, se sienta con apoyo y mantiene el tronco firme
    7-8 meses:
    Se mantiene sentado solo, apoyando sus manos adelante (trípode) apoya su peso en los pies y flexiona sus piernas con energía golpea fuertemente objetos contra la mesa, los lleva a la boca se gira de supino a prono e intenta gatear, dice disílabos (da-da, ba-ba), estira los brazos para ser tomado
    9-10 meses:
    Se sienta solo por largo rato, sin ningún apoyo, se pone de pie afirmado de muebles, hace adiós con la mano, aplaude, como con los dedos, desconoce a extraños, dice "papa" o mama", busca el objeto caído (permanencia del objeto)
    11-12 meses:
    Camina con poco apoyo, usa pinza fina índice pulgar, dice 3-4 palabras con significado, gatea bien, ayuda al vestirse, comprende ordenes simples
    13-15 meses:
    Camina sin apoyo, se agacha en cuclillas, dice varias palabras (mucha jerigonza), hace rayas con un Iápiz, apunta con el índice para pedir lo que necesita
    18 meses
    Sube las escaleras gateando con ayuda, se sube a una silla, ayuda a desvestirse, comienza a comer solo, hace torre de 4 cubos, tira una pelota, apunta a 3 partes de su cuerpo, pide cosas por el nombre, dice varias palabras en forma incorrecta
    24 meses:
    Sube y baja escaleras de pie solo (ambos pies en un peldaño), corre e intenta saltar con los dos pies juntos, se comunica diciendo dos o tres palabras formando frases simples hace torre de 6 cubos, patea una pelota, dice su nombre


    Tabla 2: Reflejos arcaicos y reacciones de maduración


    Reflejo arcaico

    Edad aparición

    Edad desaparición

    Moro
    RN
    4 a 6 meses
    Marcha automática
    RN
    2 a 3 meses
    Prensión palmar
    RN
    3 meses
    Prensión plantar
    RN
    9 a 10 meses
    Tónico-nucal
    RN
    4 a 6 meses
    Búsqueda
    RN
    3 meses

    Reacciones de maduración

    Edad aparición

    Edad desaparición

    Paracaídas lateral
    6 meses
    persiste
    Paracaídas horizontal
    9 a 10 meses
    persiste
    Landau
    3 a 4 meses
    12 a 24 meses


    Tabla 3: Evolución del tono muscular y reflejos osteotendíneos

    Niño

    Tono

    Reflejos arcaicos

    < 3 meses
    hipertonía N (difícil de producir)
    presentes
    > 4 meses
    N N
    ausentes
    Parálisis Cerebral
    hipertonía aumentados
    persistentes

    Test de Apgar

    TEST DE APGAR. PUNTUACIÓN DEL RECIÉN NACIDO
    http://www.guiainfantil.com/salud/enfermedades/apgar.htm
    El test de Apgar es una prueba de evaluación del cuadro de vitalidad de un bebé, que se realiza justo cuando acaba de nacer. Se valora a través de una puntuación determinada al minuto de nacer, a los 5 minutos y, a veces, a los 10 minutos. Se examinan el ritmo cardíaco (la frecuencia de los latidos del corazón), la respiración, el tono muscular, los reflejos, y el color de la piel del bebé.
    La puntuación varía de 1 a 10, dependiendo de las respuestas que ofrezca el bebé en el momento de la exploración. Cuando la puntuación en alguno de los tiempos es muy baja, es posible que el neonatólogo indique que el bebé sea observado en una incubadora durante las primeras horas de vida. En otras ocasiones, es posible que recomiende su ingreso en una planta de Neonatología para investigar la causa de la baja puntuación.
    El test de Apgar en el recién nacido

    El primer examen del bebé

    La puntuación del test de APGAR fue diseñada en 1952 por la doctora Virginia Apgar en el Columbia University´s Babies Hospital. No obstante, APGAR también se usa como siglas y su significado es Apariencia, Pulso, Gesticulación, Actividad y Respiración. El test consiste en un examen rápido, que se realiza al primer minuto del nacimiento, al quinto y después, en ocasiones, al décimo para determinar su condición física. La proporción se basa en una escala de 1 a 10, en donde 10 corresponde al niño más saludable y los valores inferiores a 5 indican que el recién nacido necesita asistencia médica de inmediato para que se adapte al nuevo ambiente. El resultado esperado es de 8 a 9. La puntuación al primer minuto evalúa el nivel de tolerancia del recién nacido al proceso del nacimiento y su posible sufrimiento, mientras que la puntuación obtenida a los 5 minutos evalúa el nivel de adaptabilidad del recién nacido al medio ambiente y su capacidad de recuperación. Un recién nacido con una puntuación más baja al primer minuto que al quinto, obtiene unos resultados normales y no implica anormalidad en su evolución.

    El Test de Apgar en el bebé evalúa cinco categorías

    Si el bebé está en buenas condiciones obtendrá una puntuación de 8 a 10 puntos. Si obtiene de 4 a 6 puntos, su condición fisiológica no está respondiendo adecuadamente y el neonato requiere una valoración clínica y una recuperación inmediata. Si es menor que 4, necesita atención de emergencia como medicamentos intravenosos y respiración asistida. A cada una de estas categorías se le da una puntuación de 0, 1 o 2 dependiendo del estado observado en el recién nacido.
    1. Frecuencia cardiaca
    La frecuencia cardíaca se evalúa con el estetoscopio y es la evaluación más importante.
    Si no hay latidos cardíacos, la puntuación del bebé es 0 en frecuencia cardíaca.
    Si la frecuencia cardíaca es menor de 100 latidos por minuto, la puntuación del bebé es 1 en frecuencia cardíaca.
    Si la frecuencia cardíaca es superior a 100 latidos por minuto, la puntuación del bebé es 2 en frecuencia cardíaca.

    2. Esfuerzo respiratorio
    Si no hay respiraciones, la puntuación del bebé es 0 en esfuerzo respiratorio.
    Si las respiraciones son lentas o irregulares, la puntuación del bebé es 1 en esfuerzo respiratorio.
    Si el llanto es bueno, la puntuación del bebé es 2 en esfuerzo respiratorio.

    3. Tono muscular del bebé
    Si el tono muscular es flácido, la puntuación del bebé es 0 en tono muscular.
    Si hay cierta flexión de las extremidades, la puntuación del bebé es 1 en tono muscular.
    Si hay movimiento activo, la puntuación del bebé es 2 en tono muscular.

    4. Reflejo de irritabilidad
    Reflejo de irritabilidad es un término que describe el nivel de irritación del recién nacido en respuesta a estímulos (como un pinchazo suave).
    Si no hay reflejo de irritabilidad, la puntuación del bebé es 0 en reflejo de irritabilidad.
    Si hay gesticulaciones, la puntuación del bebé es 1 en reflejo de irritabilidad.
    Si hay gesticulaciones o tos, estornudo o llanto vigoroso, la puntuación del bebé es 2 en reflejo de irritabilidad.

    5. Coloración de la piel del bebé
    Si la coloración es azul pálido, la puntuación del bebé es 0 en coloración.
    Si el cuerpo del bebé es rosado y las extremidades son azules, la puntuación es 1 en coloración.
    Si todo el cuerpo del bebé es rosado, la puntuación es 2 en coloración.

    El puntaje APGAR de 1 minuto evalúa el nivel de tolerancia del recién nacido al proceso del nacimiento, mientras que el puntaje APGAR de 5 minutos evalúa el nivel de adaptabilidad del recién nacido al medio ambiente.

    Logros del test de Apgar

    Este examen constituye un instrumento de evaluación para los médicos, que les ayuda a determinar qué tipo de ayuda inmediata necesita el recién nacido para estabilizarse. Una puntuación de 8 a 10 es normal e indica que el recién nacido se encuentra en buenas condiciones. Un puntaje de 10 es muy inusual y casi todos los recién nacidos pierden un punto por pies y manos azuladas.

    Cualquier puntuación inferior a 8 indica que el niño necesita ayuda para estabilizarse. Una puntuación menor en el primer minuto, que se normaliza a los cinco minutos, no se ha asociado claramente con posibles efectos negativos a largo plazo. Gracias a este método, y durante los más de 50 años que lleva realizándose, se ha logrado reducir la tasa de mortalidad y la tasa de morbilidad, al evaluar el estado del bebé inmediatamente después de nacer. El test de APGAR es un dato vitalicio para la Salud Pública Infantil.