miércoles, 30 de mayo de 2012

Francesco Tonucci

 
“Los niños aprenden mucho más jugando que estudiando, haciendo que
mirando. El juego que hacen solos sin el control de los adultos es
la forma cultural más alta que toca un niño. Los niños que han podido
jugar bien y durante mucho tiempo serán adultos mejores”
“El juego da recursos para la vida. Todas las crisis de la juventud
se gestan en la primera infancia”
“Hoy educar significa pedir a los niños que dejen de
comportarse como niños y lo hagan como adultos”
“Los pequeños pasan sus días frente a adultos instructores, les es difícil
hacer cosas raras. Así se va alimentando una necesidad de riesgo
acumulada que expresará con su primera moto y en las salidas nocturnas”

“Los pequeños no quieren estar recluidos en su habitación para jugar, ni
en ludotecas, ni en todos esos espacios que construimos para que estén
controlados. Lo que hace un niño controlado por un adulto es distinto
de lo que hace solo. Los niños necesitan espacios donde, dentro de
un clima de control social, ellos puedan hacen lo que quieran:
pisar el césped, subirse a los árboles y jugar con las lagartijas”
 
Francesco Tonucci


 

http://www.elblogalternativo.com/2009/08/02/se-aprende-mas-jugando-que-estudiando-entrevista-a-francesco-tonucci-ninologo/

 

jueves, 24 de mayo de 2012

POEMA EDUCAR por GABRIEL CELAYA

Educar es lo mismo

que poner motor a una barca...
hay que medir, pesar, equilibrar...
...y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino...
un poco de pirata...
un poco de poeta...
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia los puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.
                                                   Gabriel Celaya.
 

viernes, 18 de mayo de 2012

CÓMO CRIAR A UN NIÑO FELIZ

Cómo criar a un niño feliz

Por Jill Storey

Lo que hace felices a los niños podría sorprenderte. Los expertos en desarrollo infantil que estudian el tema afirman que la felicidad no es algo que puedes darle a un niño como un regalo. De hecho, según Edward Hallowell, psiquiatra y autor de The Childhood Roots of Adult Happiness (Las raíces infantiles de la felicidad adulta), los niños demasiado mimados — ya sea porque se les den demasiados juguetes o se les resguarde de sentirse incómodos emocionalmente — son más propensos a ser adolescentes aburridos, cínicos e infelices. "Los mejores indicadores de felicidad futura son internos, no externos", asegura Hallowell, quien enfatiza la importancia de ayudar a los niños a desarrollar recursos internos que puedan utilizar a lo largo de sus vidas.

Afortunadamente no tienes que ser una experta en psicología infantil para animar a tu hijo a encontrar la fuerza interior y la sabiduría que se requieren para superar los altibajos de la vida. Con paciencia y flexibilidad, cualquier padre de familia puede establecer las bases para una vida llena de felicidad.

Aprende a leer las señales

Tu pequeño seguramente sabe muy bien cómo demostrarte cuándo algo lo hace feliz o lo entristece. Su carita se ilumina con una enorme sonrisa cuando llegas a casa o llora desconsoladamente cuando no encuentra su adorado osito de peluche. Pero, aun así, tal vez te preguntes si en general es feliz. Las señales pueden ser obvias: un niño feliz sonríe, juega, exhibe curiosidad, muestra interés en otros niños y no necesita estimulación constante. Y al contrario, afirma Hallowell, las señales de un niño desdichado son igualmente claras: “Es retraído, callado, no come mucho, no se involucra espontáneamente con otros niños, no juega, no hace preguntas, no ríe ni sonríe y habla muy poco”.

El que un niño sea naturalmente tímido o introvertido, no ría ni interactúe mucho no significa que sea desdichado. La timidez no es lo mismo que la tristeza, pero tendrás que esforzarte más para descifrar sus señales. Hallowell indica que hay que estar alerta para ver si se dan cambios significativos en su conducta (por ejemplo, si se vuelve más aislado o temeroso) que pudieran sugerir algún problema que requiere tu atención.

Paul C. Holinger, profesor de psiquiatría del Centro Médico Rush-Presbyterian-St. Luke's en Chicago ha identificado nueve “señales” innatas que los niños usan para comunicar sus sentimientos. También puedes reconocer estas señales en tu pequeño. Dos de las señales, "interés" y "placer" son sentimientos positivos, mientras que las señales negativas, sobre todo “angustia”, “enojo” y “miedo”, indican que el niño es desdichado.

La mayoría de los padres reconocen que un niño miedoso que se angustia fácilmente no es un niño feliz, pero Holinger comenta que muchos papás no reconocen que un niño enojado usualmente está expresando tristeza. Sin importar la edad, “el enojo es simplemente angustia excesiva”, dice Holinger. Cuando tu hijo golpea a su hermano o avienta sus juguetes, eso significa que está angustiado más allá de su nivel de tolerancia.

Probablemente, tu hijo tiene su propia forma de demostrarte que está pasando por un momento difícil. Algunos se retraen y otros hacen un berrinche o se vuelven demasiado apegados a la mamá o al papá. Al ir conociendo mejor el temperamento de tu hijo, captarás mejor las señales de que algo no anda bien en su mundo.

Haz sitio para la diversión

Aunque el entretenimiento constante y comer helado de postre puede ser el sueño de todos los niños, lo que realmente hace más feliz a tu pequeño es más sencillo: tú. Y esa es la primera clave para criar a un niño feliz, dice Hallowell. “Relaciónate con ellos, juega con ellos”, aconseja. “Si tú te estás divirtiendo con ellos, ellos se están divirtiendo. Si creas lo que llamo una ‘niñez conectada´, darás el mejor paso para garantizar que tu hijo será feliz”.

El juego genera alegría, pero también es la forma en que tu hijo desarrolla habilidades esenciales para su futura felicidad. El juego no estructurado le permite descubrir lo que le gusta hacer — construir torres con bloques de madera, jugar al hospital con sus animalitos de peluche — lo cual puede orientarlo hacia una carrera que le satisfará. El juego no son las clases de música, los deportes organizados u otras actividades “enriquecedoras”. El juego es cuando los niños inventan, crean y sueñan despiertos.

Ayúdalos a desarrollar sus talentos

La receta de Hallowell para crear felicidad de por vida incluye un aspecto sorprendente: las personas felices son a menudo aquellas que dominan una habilidad. Por ejemplo, cuando tu nene practica cómo lanzarte una pelota, aprende de sus errores, aprende persistencia y disciplina, y luego experimenta la dicha de tener éxito debido a sus propios esfuerzos.

También obtiene el beneficio de ganarse el reconocimiento de otros por su logro. Y lo que es más importante, descubre que tiene algo de control sobre su vida: si trata de hacer algo, tiene la satisfacción de darse cuenta de que, con persistencia, llegará a lograr lo que se propone. Los estudios muestran que este sentimiento de control que se experimenta a través de dominar algo es un factor importante que determina la felicidad adulta.

Hallowell advierte que los niños, como los adultos, necesitan seguir sus propios intereses o no habrá dicha en sus logros.

Los cuerpos sanos significan niños felices

Mucho sueño, ejercicio y una dieta saludable son importantes para el bienestar de todos, sobre todo de los niños. Los niños pequeños hacen ejercicio de manera innata. Darle a tu hijo tiempo de sobra para corretear afuera le ayudará con sus estados de ánimo. Y presta atención a su necesidad de tener orden en su vida: aunque algunos niños se adaptan fácilmente a distintos horarios y circunstancias, la mayoría de ellos disfrutan y son más felices con un horario establecido que les permite saber qué va a suceder.

Tal vez también es bueno que prestes atención a cualquier conexión entre el estado de ánimo de tu hijo y ciertos alimentos. Algunos padres encuentran que aunque el azúcar puede dar a su hijo energía momentánea, también puede ocasionar cambios bruscos de humor y conducta agresiva. Las alergias y la sensibilidad a ciertos alimentos también pueden jugar un papel importante en la conducta y el estado de ánimo de tu hijo.

Deja que se enfrenten a problemas

Dices: "¡Pero se supone que debo hacer que mi hijo sea un niño feliz! ¿No debo solucionar todos sus problemas?" De hecho, Carrie Masia-Warner, psicóloga infantil y subdirectora del Instituto de ansiedad y trastornos del estado de ánimo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, ve esto como un grave error que cometen muchos padres amorosos y bienintencionados.

“Los padres tratan de arreglar siempre las cosas para sus hijos, tratan de hacerlos felices todo el tiempo. Eso no es realista. No trates de arreglar las cosas siempre”, aconseja Masia-Warner. “Los niños necesitan aprender a tolerar algo de angustia, algo de desdicha. Deja que luchen, que resuelvan las cosas por sí mismos, porque eso les permite aprender a enfrentarse a los problemas” .

Hallowell está de acuerdo en que permitir que los niños pasen por diversas experiencias, incluso difíciles o frustrantes, les ayuda a llenar la reserva de fuerza interior que conduce a la felicidad. Ya sea que un niño tenga 7 meses de edad y esté tratando de gatear o 7 años y tenga dificultades con las sumas y restas, Hallowell indica a los padres que aprenderá a arreglárselas con la adversidad simplemente confrontándola una y otra vez hasta superarla con éxito.

Esto no significa que los niños no deban pedir ayuda si la necesitan, pero tu papel es ayudarlos a que encuentren una solución ellos mismos, no proporcionársela. Aprender a enfrentarse a las inevitables frustraciones y reveses de la vida es crítico para la felicidad futura de tu hijo.

Si tu pequeño desarrolla un sentido de independencia y confianza, eso puede llevarlo a tener más autoestima y a ser más feliz. Una forma de ayudar a tu hijo a desarrollar estas cualidades es dejar que juegue solo durante 10 ó 15 minutos, varias veces al día.

Permítele estar triste o enojado

Cuando tu hijo se va a un rincón a hacer pucheros en una fiesta de cumpleaños, tu reacción natural podría ser empujarlo a unirse a la diversión, pero es importante permitirle que esté infeliz. A Hallowell le preocupa que “algunos padres se angustian cada vez que sus hijos sufren un poco de rechazo, no los invitan a una fiesta de cumpleaños o lloran porque no obtuvieron lo que querían”.

Los niños necesitan saber que a veces es normal sentirse desdichados. Es, sencillamente, parte de la vida. Y si tratamos de rescatarlo de cualquier desdicha, podríamos estarle enviando el mensaje de que está mal sentirse triste. Necesitamos dejarlos experimentar sus sentimientos, incluyendo la tristeza.

Puedes alentar a tu hijo a dar nombre a sus sentimientos y a expresarlos verbalmente. Incluso aunque no hable todavía, puedes mostrarle fotos de rostros y preguntarle cuál de esos sentimientos es igual al que él está sintiendo. Los niños pequeños comprenden muy rápidamente las palabras que tienen que ver con su estado emocional, como “contento” o “enojado”. Cuando pueden expresar con palabras sus emociones, adquieren una nueva capacidad de reconocer y regular sus sentimientos.

Sin embargo, advierte Masia-Warner, no debes reaccionar de forma exagerada a los sentimientos negativos de tu hijo. “Es normal que a veces los niños se vuelvan demasiado sensibles, nerviosos o se aferren mucho a los padres debido a algo que ocurre en su entorno; eso no quiere decir que sean desdichados”.

Sé un modelo de conducta

Según Dora Wang, profesora agregada de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nuevo México y madre de Zoe, de 3 años de edad, los estudios muestran que puedes pasarles tu temperamento a tus hijos, no necesariamente a través de tus genes, sino a través de tu propio comportamiento y forma de criarlos.

Para bien o para mal, los niños perciben el humor de sus padres. Incluso los bebés pequeños imitan el estilo emocional de sus papás, lo cual de hecho activa vías neurales específicas. En otras palabras, cuando sonríes, tu hijo sonríe y su cerebro se “prepara” para sonreír. Pero sé sincera porque tu hijo notará si estás actuando. Si disfrutas de las cosas pequeñas de la vida y expresas a menudo qué te hace sentirte agradecida, serás un modelo positivo de conducta para tu hijo.

Eso no quiere decir que tengas que esconder tus emociones negativas. Puedes dejar que tu pequeño vea que estás triste porque rompiste tu florero favorito. Y si añades que eso significa que ahora podrás comprar uno más grande, le enseñarás a tu hijo que la tristeza es parte de la vida y al mismo tiempo le mostrarás que siempre se puede encontrar un resquicio de esperanza.

Sin embargo, si te encuentras constantemente estresada o deprimida, es importante que busques ayuda. “Los padres de familia que tienden a estar deprimidos a menudo no son buenos para proporcionar disciplina y orden de manera constante, ni para alabar a sus hijos con constancia y divertirse con ellos. Todo esto puede contribuir a problemas emocionales”, dice Masia-Warner.

Enséñales a hacer cosas valiosas

A medida que va creciendo, puedes enseñar a tu hijo lo satisfactorio que es ayudar a otras personas. Los estudios demuestran que la gente que hace cosas positivas se siente menos deprimida. Incluso los niños pequeños pueden beneficiarse de esta lección.
 

JUEGOS PREHISTÓRICOS


¿Cuales son los juegos prehispánicos más antiguos?


¿A qué y con qué jugaban los niños prehispánicos y novohispanos? Esta es la historia de los objetos que hoy son antigüedades codiciadas por coleccionistas
En una época en la que los juguetes cobran vida, hablan, caminan, se mueven; en donde el uso del objeto está sujeto a la programación electrónica con el que fue diseñado; en donde la experiencia del juego es más virtual, a veces exenta de toda convivencia con otros niños, los juegos y juguetes tradicionales han sido relegados a curiosas antigüedades, a objetos de colección e incluso se les ha llegado a considerar actividades aburridas.

En este día, en el que la mayoría preferirá un videojuego o la muñeca de moda antes que aceptar un balero, un trompo de madera, la muñeca de trapo o de cartón que hoy se venden como artesanías, ofrecemos un recuento histórico de los juegos y juguetes que divirtieron a los niños de las épocas prehispánica y novohispana.

Según los historiadores, hasta ahora existen pocos registros que documenten la existencia de artefactos como juguetes prehispánicos. De los pocos casos que se conocen y que se han encontrado en excavaciones arqueológicas destacan algunas pequeñas figuras zoomorfas de cerámica dotadas de ruedas, trastecitos, muñequitos y muñecas articuladas, vasos silbadores, sonajas y silbatos, así como pelotas de hule. Sin embargo, se trata de artefactos que por el contexto en que han sido localizados se les ha atribuido un uso ritual.
“Se considera que los silbatos que se han encontrado en entierros prehispánicos eran para divertir a los niños pero no es así. El origen es que cuando moría un niño y lo sepultaban, otros niños iban al frente de la gente que acompañaba al difunto silbando, para espantar a los malos espíritus. Ahora tenemos los silbatos para jugar, para acompañar partidos de futbol o para que los niños los usen en las fiestas de cumpleaños. Es una pieza tradicional, y en su momento también lo fue, pero con un sentido distinto”, dice Elena Vázquez y de los Santos, responsable del área de investigación de arte popular de la Dirección General de Culturas Populares (DGCP).

La antropóloga no descarta que los niños prehispánicos hayan tenido juguetes para divertirse, los cuales posiblemente fueron elaborados con materiales frágiles o perecederos, por lo que no se conservaron vestigios de ellos. Es el caso de las muñecas pames, elaboradas con palma y cabellos de maíz, que se siguen produciendo en la región de la Sierra Gorda, estados de San Luis y Querétaro. Según los habitantes de la zona, explica Vázquez y de los Santos, estas muñecas se han realizado desde siempre; dice que es una tradición de sus antepasados. Sin embargo, por lo perecedero del material, no hay vestigios para determinar su antigüedad.

Sincretismo cultural

De la época novohispana, algunos juguetes tienen su origen a partir de las conmemoraciones religiosas que introdujeron los misioneros españoles. Entre otros, las matracas de madera y las sonajas que se hacían sonar el sábado de Gloria, así como los muñecos con figuras de Judas que se quemaban en Semana Santa; de los Jueves de Corpus provienen las “mulitas”, hechas con hojas de maíz secas y varitas de campo. De la creación de estas “mulitas” surgió también el ingenio de las piezas en miniatura: “Los juguetes chicos, ollas, casuelas, platos, todo lo que hacían en Jueves de Corpus era para regalar a los niños y los usaban para jugar, incluso como sonajas”, dice la antropóloga.

Otros juguetes son resultado del sincretismo cultural, de la mezcla de diseños y materiales de dos mundos. Es el caso de los muebles con trasteritos de porcelana, traídos desde Europa; en México las niñas comienzan a desplazar las piezas de porcelana por las figurillas de barro que los artesanos realizaban. En los mercados de la Nueva España ya no sólo era posible conseguir figurillas de barro o madera, sino también alfeñiques, papel de china para papalotes, muñecas europeas de porcelana, soldados de barro o plomo, caballos de madera.

Entonces llegaron el trompo, la pirinola, las canicas, los yoyos, los baleros, objetos que poco a poco fueron convirtiéndose en auténticos juguetes tradicionales mexicanos. Sobre estas piezas Elena Vázquez y de los Santos comenta que lo que las caracteriza y hace mexicanas son los colores variados y hasta geométricos: “No son exclusivos de México porque en otros países se utilizan, pero aquí van adquiriendo características propias de nuestra identidad y de la creatividad del artesano que los fabrica”, dice.

Entre los juguetes tradicionales se encuentran también las muñecas de trapo, que son resultado del ingenio de los padres que al no poder adquirir una de porcelana, idearon la manera de crearles a sus hijas una muñeca parecida, con los materiales que tenían a su alcance. Como reflejo de las condiciones de un grupo son consideradas también las muñecas Hñahñu u otomí, que en su vestimenta representan a las mujeres de esa etnia. “La visten como ellas, con faldas amplias y bordadas, con un bebe cargando, es una muñeca, que usan para jugar pero están hechas a imagen y semejanza de ellas”, dice la antropóloga.
Convivencia y destreza

A la par de los juguetes, se encuentra una gran variedad de juegos -algunos con orígenes rituales como el de pelota o el “patolli”-, de destreza mental o de resistencia física que se practicaban desde la época prehispánica y que sobreviven en algunas comunidades indígenas.

Su importancia, explica Vázquez y de los Santos, radica en que se trata de juegos que crean en los niños una tradición de convivencia con su entorno y con su comunidad.

Para Minaluaztekatl Vázquez Hernández, miembro del consejo directivo de la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME), el juego más antiguo y conocido en Mesoamérica es el de pelota. La abundancia de los campos de juego localizados en cientos de zonas arqueológicas, dice, demuestra que era una actividad importante.

El también integrante de la Federación Mexicana de Juegos y Deportes Autóctonos y Tradicionales A. C., dice que existe un variado inventario de juegos con origen prehispánico que se siguen practicando y se conservan por tradición oral. Entre otros destaca, el juego de la pelota purépecha de piedra, madera y trapo; o la Rohueliami, una carrera practicada sólo por mujeres tarahumaras que desde niñas recorren entre cuatro y ocho kilómetros enganchando y arrojando un aro con una vara, e incrementan las distancias conforme a la edad.

Hay también juegos de destreza mental, como el de Quince o Romayá, practicado en Chihuahua o el ancestral Juego del Patolli, que se practica en zonas de Milpa Alta y en Morelos;que consiste en un tablero con varias casillas o carriles y el objetivo es hacer avanzar las piezas por las casillas de acuerdo al puntaje marcado por semillas, que en la época prehispánica eran frijoles pintados con puntos que tenían una función similar a la de los dados.

http://paleorama.wordpress.com/2012/05/15/cuales-son-los-juegos-prehispanicos-mas-antiguos/

domingo, 13 de mayo de 2012

TRAS EL CESTO DE LOS TESOROS...
¡¡EL JUEGO HEURÍSTICO!!

El juego sigue siendo, a partir del año, la actividad de aprendizaje fundamental de los niños. Siguiendo el proceso iniciado con la Caja de los Tesoros se llega a una nueva actividad, el llamado juego heurístico, que les propone una iniciación a la clasificación de los objetos y refuerza su comprensión de estos mediante la manipulación libre.
Los objetos deben ser preferentemente aquellos que no tienen una finalidad lúdica en si mismos aparentemente. Lo ideal es que sean objetos cotidianos, de formas y tamaños diversos, hechos de todo tipo de materiales preferentemente no plásticos. Podemos elegirlos de la naturaleza y del hogar, unos manufacturados y otros en estado natural. Lo importante es siempre que no se rompan facilmente ni sean tóxicos.
Al seleccionarlos es importante que lo hagamos pensando en que puedan formar conjuntos entre ellos, es decir, que haya varios de cada tipo y no solamente uno. Eso permitirá estudiar de forma lúdica las diferencias y similitudes de objetos de semejante naturaleza.
Podemos usar conchas, pompones de lana, trozos de tela o cuero, corchos, bloques de madera, cucharones de cocina, pelotas, cadenas, piñas, esponjas, cordeles resistentes, tubos de cartón de papel higiénico o de cocina, y en general cualquier cosa que pueda suscitar el interés de los niños que están descubriendo el mundo y todo es nuevo para ellos. Las pinzas de la ropa, curiosamente, son fascinantes y seguirán siéndolo durante años.
En el juego heurístico los niños experimentarán lus texturas, formas y apariencia de las cosas libremente, de manera espontánea. Los elementos de juego estarán introducidos en uno o varios cestos además de disponer de diferentes contenedores en los que los niños puedan ir metiéndolos como pueden ser botes de metal sin tapa, cajas de madera o cartón o cualquier otra cosa que veamos utilizable.
En este segundo año de vida para el niño es fundamental el poder descubrir por si mismo que son las cosas y como se comportan. Por eso necesita la mayor cantidad y variedad de objetos a su alcance.. Pueden, mediante este juego, experimentar la gravedad, el peso, la textura, la dureza y la temperatura de las cosas, asimilando la idea de conjunto y de semejanza.
Mientras el niño juega metiendo y sacando cosas, agrupando y separando, lanzando y guardando, el adulto cuidador debe permanecer observando pero sin dirigir las combinaciones que vaya haciendo o los procesos que siga. Mediante este juego heurístico se trabaja para lograr el aprendizaje mediante la relación libre y emocional con el medio.

http://www.bebesymas.com/juegos-y-juguetes/juegos-de-aprendizaje-el-juego-heuristico



Bebés y escuela infantil: El cesto de los tesoros: jugar con objetos cotidianosEL CESTO DE LOS TESOROS
 
En este juego, los niños manipulan elementos de la naturaleza o de su entorno cotidiano. Estos objetos, por su variedad de formas, texturas, colores y olores estimulan los sentidos y las capacidades (motrices, cognitivas, comunicativas...) de los bebés, lo que facilita su desarrollo. Esta actividad está indicada a partir de los seis meses (cuando son capaces de permanecer sentados) hasta el año.

¿En qué consiste el juego de "el cesto de los tesoros"?

  • Los bebés juegan en un lugar tranquilo. El elemento central es una cesta o caja de unos 8 cm de altura, sólida y estable que no se vuelque cuando los pequeños se apoyen en ella para sacar lo que hay dentro. Conviene que no tenga asas y que los remates estén perfectamente redondeados para evitar que los pequeños se arañen.
  • Dentro de esta cesta se meten unos 50 objetos que no sean juguetes comerciales, sino cosas que los bebés pueden encontrar a diario en la naturaleza o en casa: piedras, castañas, corchos, trozos de esponja, conchas, peines, cajas, botones grandes, cepillos, pinceles, pinzas de la ropa, bobinas de hilo, etc.
  • La sesión de juego dura una media hora y los educadores están muy pendientes de los bebés para evitar que se metan en la boca objetos pequeños.
  • Este juego da al niño la oportunidad de aprender por sí solo.

¿Qué habilidades desarrollan los bebés jugando con objetos cotidianos?

  • Ejercitan su autonomía y su capacidad de elegir y decidir, ya que nadie les dice lo que tienen que hacer.
  • Los sentidos. Su vista, oído, tacto, olfato, incluso el gusto se van desarrollando mientras manipulan libremente esos objetos. Además, este juego les permite ir interiorizando conceptos como volumen, capacidad, equilibrio, cantidad, etc.
  • Estimulan la coordinación corporal y las habilidades manipulativas, la presión y la suelta de objetos; la pinza digital (coger cosas pequeñas con el pulgar y el índice); la atención y la concentración.
  • Favorecen la socialización, la interacción y la comunicación con otros bebés, así como la creatividad, ya que cada niño puede hacer con los "juguetes" del cesto de los tesoros lo que quiera y a su propio ritmo.
  • Es una actividad física muy interesante, pero sobre todo mental, ya que estimula el aprendizaje a base de experimentar, explorar e investigar.

¿Cómo puedes organizarlo en casa?

El cesto de los tesoros es una actividad interesante para todos los niños, vayan o no a la guardería. Aunque es un juego muy común de las escuelas infantiles, podemos organizarlo en casa. Conviene seguir algunas normas:
  • Podemos organizarlo solo con nuestro hijo, pero lo ideal es reunir a dos o tres niños (vecinos, amigos o primos). La interacción y los intercambios comunicativos (risas, gritos, balbuceos) son uno de los puntos fuertes de este juego.
  • Antes de poner el cesto delante de los bebés debemos asegurarnos de que hemos retirado de la zona todo aquello que pueda distraer su atención: juguetes, teléfono, biberones, etc.
  • Hay que seleccionar minuciosamente los materiales para evitar que el niño pueda hacerse daño. Y es imprescindible estar pendientes de cómo los manipula y cómo juega, sin perderle de vista ni un momento, pero sin intervenir ni dirigir su juego. Cuando pierda interés y concentración, será el momento de recoger y poner fin a la actividad.
  • Debemos lavar muy a menudo los objetos del cesto de los tesoros. La higiene es fundamental dado que chupan y toquetean todo.
  • A la hora de recoger, conviene verbalizar conceptos que ayuden al bebé a desarrollar su capacidad de clasificación y orientación espacial: «Vamos a recoger los tapones de corcho; ahora las anillas y las pinzas, que están fuera del cesto...».
  • El niño necesita jugar a otras muchas cosas y el cesto de los tesoros es un juego más.
http://www.serpadres.es/bebe/9-12-meses/cesto-de-los-tesoros-jugar-con-objetos-cotidianos.html
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